9 rincones insólitos de Nueva York

Nueva York conocida como la ciudad que nunca duerme, tiene todo y de todo para hacer y conocer, aquí te dejamos 9 rincones insólitos que guardan el encanto de la Gran Manzana.

 

City Hall Station

Esta estación de la línea de la Avenida Lexington era (y es) una de las más bonitas de la vida subterránea de Nueva York. Con muchas similitudes con la decoración de la Gran Estación Central, especialmente en el uso del hierro y los cristales. Esta estación de la línea de la Avenida Lexington, de techos abovedados, con azulejos y tragaluces de vidrio, fue clausurada el 31 de diciembre de 1945.

La actual línea 6 del Metro de Nueva York sigue pasando por esta estación. . El metro ya no se detiene en ella, pero se puede observar mientras da la vuelta después de la parada de Brooklyn Bridge.

Desde 1995 a 1998 se realizaban visitas a la estación City Hall organizadas por el Museo de Tránsito de Nueva York. Esas visitas se suspendieron y a partir del 2006 se realizan sólo para miembros del museo y en ocasiones especiales.

En la superficie, frente al Parque City Hall puedes ver una “entrada” que sólo sirve como salida de emergencia y que no permite bajar a conocer a la estación.

A pesar de su aparente soledad, la estación City Hall tiene una nueva “vida” gracias a los grafiteros neoyorquinos que, respetando los andenes elegantes, han tomado los túneles de maniobras para convertir sus muros en una verdadera galería de arte callejero.

 

Biblioteca Pública de Nueva York

Este edificio neoclásico (1911) con dos leones esculpidos a la entrada y rodeado de rascacielos es una de las instituciones más apreciadas de la ciudad. Ha sido, además, escenario de numerosas películas.

El Stephen A. Schwarzman Building, ubicado en la 5ª Avenida con la 42, es el famoso edificio de las películas, de los leones y de la gran fachada neoclásica. El acceso al interior es gratuito y se puede visitar por libre, en grupo guiado o con audioguía, también gratuita y disponible en español.

En cuanto a los leones, Estas dos enormes estatuas de mármol fueron bautizadas como Patience y Fortitude en la década de los 30s por el alcalde Fiorello La Guardia, quien intentaba potenciar estos valores entre el pueblo neoyorquino en plena Gran Depresión.

En su interior puedes disfrutar de toda su majestuosidad, el primer impacto visual en el Astor Hall, un enorme salón que parecería más propio de una Ópera europea que de una biblioteca.

Otro lugar que acapara todo el protagonismo: la Rose Main Reading Room, una espectacular sala de 91 m. de largo y 16 m. de altura, con frescos en el techo, miles de libros alineados en diferentes niveles de estanterías, gigantescas mesas de roble, enormes candelabros y sillas para más de 600 personas.

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El pueblo histórico de Richmond Town

Más de 30 edificios históricos originales de los siglos XVII hasta el XIX dan forma al pueblo histórico de Richmond Town. Para el visitante será como despertar y sentir que ha retrocedido tres siglos en el tiempo.

Este pueblo-museo situado en Staten Island ofrece la oportunidad de conocer cómo ha cambiado el aspecto de la ciudad y qué oficios desarrollaban sus habitantes.

 

Obelisco egipcio de Central Park

Central Park está repleto de agradables sorpresas para todos los sentidos, como lo es un obelisco egipcio que tiene unos 3.600 años de antigüedad.

Tallado en época de Tutmosis III (siglo XV a.C.), fue un obsequio del virrey otomano de Egipto a Estados Unidos en 1880 por su ayuda en la construcción del canal de Suez.

Para ser un obelisco de piedra, ha tenido varias localizaciones. Y es que procede de Heliópolis, una antigua ciudad egipcia, aunque luego los romanos lo trasladaron junto al mar en el año 12 antes de Cristo, concretamente a Alejandría, para algunas años más tarde, en 1881 cruzar el Mediterráneo y el Atlántico hasta Nueva York.

El obelisco es conocido como el Cleopatra’s Neddle, pero no tiene nada que ver con ella, ya que fueron realizados en tiempos del faraón Thutmosis III, sobre el 1450 a.J.C. Pero no fue hasta finales del siglo XIX que Egipto no decidió donarlo a las ciudades industrializadas del oeste.

 

Grand Central Terminal

La Grand Central Terminal que conocemos se inauguró en 1913 gracias al mecenazgo de los magnates Vanderbilt. Pero antes ya había existido otra estación en el mismo sitio, construida en 1871 como Grand Central Depot, y rebautizada más adelante como Grand Central Station.

Esta fascinante y solemne gran estación de tren esconde un lugar único tras el Oyster Bar: la Whispering Gallery, un corredor de arcos con una acústica sensacional. En Navidad la estación acoge un mercadillo cubierto.

La escultura en la fachada de la estación, Se llama “La gloria del comercio” y representa a Minerva, Mercurio y Hércules. Justo debajo está el reloj de cristal de Tiffany, y, si te fijas en las esquinas del edificio, verás las águilas que lo guardan.

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Radio City Music Hall

Este icónico teatro de 1932, situado en el Rockefeller Center, acoge desde hace décadas un espectáculo navideño al más puro estilo neoyorquino: un musical con coreografías extraordinarias que emociona a adultos y niños.

 

Dyker Heights

Un barrio entero en el suroeste de Brooklyn dedicado a la Navidad en su versión más estridente: luces, música, papás Noel, muñecos gigantes… Merece la pena dedicarle una tarde.

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Coney Island

A tan solo una hora del centro de Manhattan, la península de Coney Island cuenta con una gran playa a la que acuden muchos surferos. En el paseo cerca de la orilla se acumulan las opciones para pasar un día de playa y completarlo con una visita al parque de atracciones Luna Park de aspecto vintage, el New York Aquarium o alguno de sus locales de comida típica americana.

 

La auténtica “Little Italy” de Nueva York

Un paseo por la Arthur’s Avenue del Bronx descubre un amalgama de paseantes de todas las edades y procedencias. Alrededor de esta calle se puede degustar la mejor comida italiana de ciudad en sus mercados y locales de restauración, y disfrutar del cálido recibimiento y la hospitalidad de sus habitantes.

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Isabel Cisneros