El Senado de Argentina rechazó en votación el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo. Aunque el texto había sido aprobado por la Cámara de Diputados, no logró pasar la última fase parlamentaria recibiendo 38 votos en contra, 31 a favor, dos abstenciones y 1 ausente.

El proyecto no se podrá volver a tratar este año pero generó uno de los debates más profundos y respetuosos políticamente hablando desde el retorno de la democracia en 1983 al país, y pretendía expandir los derechos al aborto para que las mujeres puedan interrumpir la gestación en las primeras 14 semanas. Las leyes actuales lo permiten únicamente en casos de violación o cuando la salud de la madre está en riesgo.

La iniciativa tuvo lugar gracias a una agrupación llamada Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que logró reunir a unas 5.000 personas para protestar frente al Congreso a principios de 2018. Tras la manifestación, y una fuerte campaña de apoyo en redes, el presidente Macri se declaró “pro-vida”, pero habilitó el debate en el Congreso e instó a que sus legisladores votaran a conciencia.

Las personas que apoyaron el proyecto manifestaron con el color verde, mientras las que se opusieron lo hicieron con el color celeste.

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La Cámara Baja aprobó la propuesta que prevé la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14, en junio pasado. Tras dos meses de debates y múltiples intervenciones de figuras destacadas, como curas, periodistas, científicos y médicos, el proyecto se quedó en el Senado, aunque obviamente ha ganado terreno, y podrá ser presentado, de nuevo, el año que viene.

Atamayca Jiménez