Meghan Markle, ha debido realizar grandes sacrificios desde que se comprometió en matrimonio con el príncipe Harry de Inglaterra.

Su vida se ha transformado por completo, pues al convertirse en la esposa del hijo menor de Diana de Gales adquirió múltiples compromisos y ahora debe ceñirse a las reglas del Palacio de Buckingham.

Lo último que se conoce que Meghan ha tenido que hacer, para poder encajar en la familia real británica y “caerle bien a la reina Isabel II“, es sacrificar su comida favorita, la pasta.

Según el ex chef de la familia real, Darren McGrady, la reina prohibió la pasta en el menú del Palacio. Esto debido a que Isabel II ya no consume alimentos con almidón, por lo que también evita comer papas.

A pesar de las limitaciones de la monarca y su prohibición del consumo de carbohidratos, ambas; la reina y Meghan poseen gustos culinarios en común, pues llevan una dieta saludable, en la cual destacan frutas y verduras.

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La duquesa de Sussex habría tenido que renunciar al mundo de Hollywood, dejar su carrera como actriz, y por supuesto ya no puede ser imagen publicitaria de ninguna empresa privada.

Si posa para las cámaras, deberá ser sólo parte de sus labores de representación de la Corona o en su papel humanitario.

Así que la esposa de Harry ya no puede exponer su vida como lo hacía antes y menos dar consejos y recomendar a diseñadores o maquilladores, así que tuvo que renunciar a la colaboración que mantenía con la web de lifestyle “The Tig“.

Además, debió cerrar sus cuentas personales en redes sociales. Se conoce que la Familia Real sólo utiliza WhatsApp para comunicarse entre ellos.

Atamayca Jiménez