Si se pudieran realizar ciertas modificaciones a nuestro ADN, podrían mejorar las habilidades de la especie humana, por ejemplo eliminando debilidades ante potenciales enfermedades.

Aparentemente esta posibilidad se ha convertido en realidad, o al menos en parte, tras el anunció del nacimiento de dos gemelas con su ADN modificado.

El año pasado, un joven investigador chino, de 33 años de edad, asistía a un exclusivo encuentro en Berkeley, California, en donde científicos y especialistas en ética discutían cierta tecnología polémica: una nueva herramienta  para “editar” genes, las cadenas de ácido desoxirribonucleico (ADN) que contienen las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos formando el patrón de la vida.

He Jiankui, vio el potencial de esta herramienta, llamada CRISPR, que básicamente ayuda a transformar genes, y no dudó en aplicarla.

Recientemente, Jiankui hizo una sorprendente declaración en la Segunda Conferencia Internacional sobre la Edición del Genoma Humano en Hong Kong, dijo que editó exitosamente los embriones de un par de gemelas en los que modificó el grado de resistencia a una infección con VIH.

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En uno de ellos sólo editó una copia del gen, mientras que en el otro se editó ambas copias, por lo que la bebé con una sola copia modificada, aún podría infectarse.

Según su propio testimonio el investigador Jiankui, de la Universidad del Sur de Ciencia y Tecnología, en Shenzhen, alteró los embriones de 7 parejas durante sus tratamientos de fertilidad y sólo uno culminó en embarazo.

Ciertas fuentes de trabajos de investigación señalan que “planeaba eliminar un gen llamado CCR5 con la esperanza de hacer que los niños fueran resistentes al VIH, viruela y cólera“. La modificación se llevó a cabo en los embriones antes de transferirlos al útero de las mujeres.

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De todas las parejas involucradas, los hombres tenían VIH mientras que las mujeres no. Pero el objetivo de la “edición” no era evitar que heredasen el Síndrome de Inmunodeficiencia Humana, sino permitir que parejas afectadas por el virus puedan tener un hijo que esté protegido a futuro de la infección.

Estas bebés conocidas por sus seudónimos Lulu y Nana, no serían inmunes al VIH. En realidad, la edición tan sólo hará que las gemelas que fueron modificadas puedan resistir al contagio. Si ocurriera la enfermedad, su salud se afectaría en menor proporción que una persona sin la edición.

Se conoce que las parejas del estudio no estaban conscientes del tipo de investigación. El consentimiento sólo muestra que el proyecto lleva por nombre “desarrollo de una vacuna contra el VIH“.

Una de las preocupaciones existentes acerca de las alteraciones que el científico chino realizó, son las consecuencias de las células editadas, ya que éstas no pueden preverse.

La mayoría de especialistas tachan el experimento de Jiankui como algo abominable, pues ha cambiado la humanidad para siempre. Ahora existen dos tipos de personas: las modificadas genéticamente y las naturales.

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Va a ser imposible evitar la existencia de un mercado negro de edición genética. La gente querrá un niño perfecto y estará dispuesta a pagar mucho para tener uno. Podemos estar solo ante el comienzo de un mercado negro de la perfección”, opina el filósofo Julian Savulescu, director del Centro Uehiro para la Ética Práctica de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.

Otros especialistas observan las mismas señales de alerta, pero consideran otras maneras de hacer frente a la apertura de la nueva tecnología. Es el caso de Íñigo de Miguel, experto en bioética de la Universidad del País Vasco.

La cumbre de Hong Kong es la primera en la que ya se habla abiertamente de modificar la línea germinal humana. No vamos a poder parar esto. El CRISPR es una técnica barata que no necesita mucho personal”, señala De Miguel.

Tenemos que encarar el debate ya, porque va a marcar nuestro futuro. Dentro de 20 años nos pueden dar a elegir entre tener un hijo con la lotería genética de la reproducción sexual o tenerlo mediante fecundación in vitro con opciones de editarlo genéticamente”, plantea el experto.

De Miguel estima que no hay que frenar la investigación, sino acelerarla, para dominar la tecnología y poder revertir cualquier actuación inaceptable.

Cabe resaltar que en 1978, el doctor Robert Edwards fue denunciado cuando anunció a  la prensa la primera “bebé de probeta” del mundo, Louise Brown. Luego le otorgaron el Premio Nobel por este trabajo y la fertilización in vitro, que ha ayudado a millones de personas a tener hijos.

Pocos días después de la inesperada declaración del científico chino, distintos medios aseguran que He Jiankui se encuentra desaparecido. La prensa del país asiático informó que las autoridades castigarán al investigador por “violar las leyes y regulaciones del país“, y “los principios éticos“.

Algunas versiones señalan que el llamado “Frankestein chino” habría sido detenido por el gobierno, pero éstas fueron negadas por la universidad en la que trabaja el especialista.

Sin duda, el trabajo de Jiankui es un experimento con implicaciones éticas difíciles de resolver, pero se estima también que representa un gran paso para la ingeniería genómica y sus aplicaciones.

El tiempo es el que desvelará las consecuencias de esta alteración a lo largo de la vida de las gemelas.

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Atamayca Jiménez